¡De 0 a 60 en 5 minutos! / From 0 to 60 in 5 Minutes!

Todos los días es una lucha constante– para llegar desde el punto que uno primero abre los ojos, hasta el punto que uno siente que puede conquistar al mundo.

Desde mi primer año de universidad he formado hábito de tomar una tasa de café por la mañana. Si no, simplemente no puedo comenzar el día.

 

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Muchas veces en casa, mis papás y yo tomamos café instantáneo. Hace poco, bajamos del gabinete mi cafetera de espresso que llevaba meses sin usarse. He descubierto que, en verdad, tomarme un café colado con leche y espuma es mucho más lujoso que el café que viene en un frasco, aunque tome un poco más de tiempo para preparar.

El proceso mágico. The magical process.

Y si eres como yo, tienes que disfrutar tu taza de café gourmet mientras lees una revista o un buen libro. ¡Eso puede llevarse hasta media hora o más!

A veces las mejores cosas en la vida requieren más tiempo…

 

¡Vale la pena esperar! Worth the wait!

 

Y tú? Cómo tu arrancas en la mañana?

 

 

Every day is a constant struggle– to get from the point where I first open my eyes, to the moment when I feel I can take on the world.

Since my freshman year of college, I’ve developed the habit of drinking a cup of coffee in the morning, otherwise I can’t start my day.

Often, at home, my parents and I have instant coffee. Recently, we brought down from the cabinet my espresso machine that we hadn’t used for months. I’ve discovered, in truth, drinking a freshly brewed coffee with milk and foam is far more luxurious than having coffee that comes in a jar, even if it takes a little longer to prepare.

And if you’re like me, you have to enjoy your cup of gourmet coffee while reading a magazine or a good book. Sometimes that can take up to a half hour or more!

Sometimes the best things in life take a little more time…

 

And you? How do you kick-start your day?

 

–Laurita

Ni un tiro mas: qué tomará? / Not one more bullet: what will it take?

“Actuar sin pensar es como disparar sin apuntar.”                                                                                                                                                                                                                                               –Proverbio

El derecho de poseer armas es uno de los privilegios más respetados por muchos ciudadanos. Sin embargo, éste mismo derecho se presta para que algunos, tal vez sin intención, le roben el derecho a otros de vivir.

Dicen que el derecho de estirar el brazo termina en la nariz de la otra persona, y desafortunadamente, esto fue lo que pasó en el caso de Karla Michelle Negrón Vélez, una muchacha de 15 años en Santurce, Puerto Rico, quien fue declarada muerta a penas una hora antes de yo escribir esto, casi dos semanas después de que una bala penetró su cabeza.

El incidente trágico ocurrió mientras Karla Michelle celebraba la despedida de año con su familia.

Karla Michelle Negrón Vélez. (De www.wapa.tv) (From www.wapa.tv)

 

La alta ocurrencia de disparar tiros al aire ha sido un problema persistente en Puerto Rico. El gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, presidió el lanzamiento de la campaña “Ni un tiro más al aire” el 16 de noviembre del 2011. La campaña a nivel isla incluyó propaganda regional como verás y escucharás en el video en esta entrada. Ya grabé este video con mi iPhone 4S, a penas dos días antes de la anticipada despedida del año, y lo vi como nada mas una documentación de un evento peculiar de mi cultura. Básicamente, nunca verías una campaña tal como esa en los Estados Unidos. Me sentía intrigada, y a la vez orgullosa de que el gobierno de Puerto Rico hiciera su parte para terminar algún día con esta costumbre que no tiene sentido.

 

Esta tarde, mientras veía el video, me sentí inquieta por la tragedia que había ocurrido. Y no fue sólo esta adolescente quien sufrió, si no que hubo cuatro heridos por balas perdidas la noche de Año Viejo.

Cuatro personas cuyo único crimen fue estar en el lugar incorrecto en el momento incorrecto.
Hoy marcó un momento particularmente crítico en las repercusiones de esa noche. Después de casi dos semanas de detectar poco actividad cerebral, la joven fue declarada muerta. La isla entera, y por supuesto, muchos en Estados Unidos, lamentan su pérdida, después de haber seguido su historia por dos semanas.

A mí también me ha causado mucho dolor, y tomé unos momentos para aprender sobre la vida breve de Karla Michelle. La hija de Carlos Negrón y Evelyn Vélez, la quinceañera era una talentosa estudiante de baile, y ella sobresalía en sus estudios en la escuela de artes Julián Blanco. De acuerdo a Primera Hora, fue muy querida por sus maestras y compañeras.

Habiendo sido yo una adolescente no hace tanto, no puedo dejar de imaginarme todo lo que se perderá ella por esa sola bala– las ceremonias y el baile de graduación, ir a la universidad, y tal vez llegar a ser bailarina profesional.

La bala le robó todo eso.

Un. Sólo. Tiro.

Lo que asusta más es que el que le hizo esto de lo más seguro no quiso hacerlo daño a nadie, pero al no confesar a las autoridades, le prolonga el dolor a la familia de la muchacha, y envía el mensaje de que está bien herir, o matar, a una persona y salirse con la suya.

Cuando yo visito a Puerto Rico para Año Viejo, ya no puedo disfrutar porque estoy constantemente ansiosa por las pirotécnicas– y últimamente, los disparos con armas de fuego– que usan algunos para “celebrar.”

Cuando Karla Michelle fue herida esa noche, probablemente estaba disfrutando de los fuegos artificiales, o tal vez anticipando con ansiedad el regreso a la escuela, y quizás hizo una resolución para el año nuevo.

Definitivamente no se imaginaba ser el ejemplo para la campaña “Ni un tiro más al aire.” Ahora, aunque lo hubiese querido o no, así será inmortalizada en la pequeña pero sugestionable isla del “Encanto.” Ojalá que su recuerdo se mantenga vivo al público especialmente cada noche de Año Viejo, para hacer un impacto duradero en la isla. Esperemos que esta sea la última vida perdida a una bala perdida.

 

 

“Action without thought is like shooting without aim.”                                                                                                                                                                                                                               –Proverb

 

The right to bear arms is one of the most respected privileges by many citizens. However, this same right can lead some people to, even unintentionally, rob others of their right to live.

They say “the freedom to extend your arm ends at the other person’s nose,” and unfortunately, this is what happened in the case of Karla Michelle Negrón Vélez, a 15-year-old girl in Santurce, Puerto Rico, who was declared dead barely an hour before I began writing this, nearly two weeks after a stray bullet penetrated her skull.

The tragic incident occurred while Karla Michelle was ringing in the New Year with her family.

The high occurrence of shots being fired into the air on New Year’s Eve has been a longstanding problem in the island of Puerto Rico.

Puerto Rico’s governor, Luis Fortuño, presided over the launch of the “Not One More Shot Fired in the Air” campaign, which took place on Nov. 16, 2011. The island-wide campaign included regional propaganda as seen and heard in the video above. I shot this video on my iPhone 4S, barely two days before the anticipated arrival of the New Year, and I saw it as no more than a documentation of a cultural curiosity. Basically, you would never see this sort of campaign here in the states. I was intrigued by it, and I felt quite proud that the Puerto Rican government is doing its part to see an end to this nonsense.

Earlier this afternoon, while watching the video, I felt haunted by the tragedy that had since taken place. And it’s not only this young teenager who suffered. Four people were injured by stray bullets on New Year’s Eve 2011.

Four people whose only crime was to be in the wrong place, at the wrong time.

Today marked a particularly critical moment in the aftermath of Año Viejo. After nearly two weeks of seeing minimal brain activity, young Karla Michelle was declared dead. The entire Puerto Rican nation, and indeed, many in the U.S., grieve her passing, after having followed her story the past two weeks.

I, too, am reeling from the horror of her death, and I took a few moments to learn about Karla Michelle’s short life. The daughter of Carlos Negrón and Evelyn Vélez, the quinceañera was a gifted ballerina, and excelled at her studies at Julián Blanco Arts School. According to Primera Hora, she was beloved by her many friends and by her proud teachers.

Having been a teenager not too long ago myself, I can’t help but think of all the things she’ll miss because of that one bullet– high school prom and graduation, attending college, and perhaps going on to be a professional dancer.

The bullet robbed her of all that.

One. Single. Shot.

What’s even scarier is, whoever did this to her most likely wasn’t trying to hurt someone else– but in refusing to come forward to the authorities, he is prolonging the family’s pain and sending the message that it’s okay to critically injure someone, to kill them, and get away with it.

Whenever I visit Puerto Rico around New Year’s Eve, I can’t enjoy myself anymore because I’m constantly anxious about the dangerous fireworks– and lately, firearms– that are used by some to “celebrate.”

When Karla Michelle was injured that night, she was probably enjoying the fireworks with her loved ones, or perhaps anxiously anticipating going back to school in a few days, or maybe even making a New Year’s resolution.

She most definitely wasn’t picturing herself as the “poster child” for the “Not One More Shot Fired in the Air” campaign. Now, whether she wanted it or not, that’s how she’ll be immortalized in the tiny but very impressionable island of “Enchantment.” Hopefully her memory remains alive to the public especially each New Year’s Eve, to make a lasting impact on this island. Let’s hope this is the last life to be lost to a stray bullet.